La vacuna contra la viruela

La viruela es una de las enfermedades más temibles para la humanidad. Se cobró millones de vidas en todo el mundo hasta que fue erradicada en 1980.

La vacuna contra la viruela

Aunque los registros sobre los efectos desastrosos de la viruela sólo llegan hasta el S. XV, hay pruebas irrefutables de que esta enfermedad apareció entre los humanos hace uno 10.000 años.

De hecho, tras examinar de cerca los restos momificados del farón egipcio Ramsés V (que gobernó hacia el año 1150-1145a.C), se han observado pústulas que indican un alto grado de probabilidad de que muriera de viruela. Desde su aparición, las dos cepas de la viruela (viruela mayor y menor) se extendieron sin control, provocando la muerte de unos 400.000 europeos a lo largo del S. XVIII.

Sin embargo, el panorama cambió en 1796. El médico inglés Edward Jenner observó que los individuos que contraían la viruela de las vacas (una variante muy suave y no mortal) no contraían la viruela.

Jenner probó entonces esta teoría en varios individuos e, incluso, en sí mismo. Los infecto con el virus de la viruela de las vacas y luego con la viruela. Ninguno enfermó de viruela y así fue como se creó la primera vacuna exitosa del mundo.

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Síntomas de la viruela

El periodo de incubación de la viruela es de unos 12 días, tras los cuales la persona afectada tiene fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, nausea y dolor de espalda. Estos síntomas viene seguidos de las pústulas características en toda la piel, que aparecen primero en la frente y luego bajan por el cuerpo.

Por último la enfermedad pasa a una de sus cuatro variedades: ordinaria, modificada, maligna o hemorrágica; cada una de ellas varia en su nivel de mortalidad.

Hoy en día las vacunas evitan un buen número de enfermedades, desde la hepatitis hasta la fiebre amarilla.


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