La lengua es un órgano versátil que nos permite saborear los alimentos y hablar. Tenemos hasta 10.000 papilas gustativas que distinguen lo dulce, ácido, amargo, salado y sabor umami (proviene del japonés y significa sabor agradable).
Cuando la comida se disuelve en la saliva llega a las células receptoras de las papilas gustativas, estas se estimulan y mandan señales a la corteza cerebral. Los receptores de la lengua también responden a otros estímulos como el dolor, a temperatura y la depresión.

La lengua se compone de ocho músculos; cuatro de ellos extrínsecos, unidos al hueso (cambian la posición de la lengua) y cuatro intrínsecos, no unidos al hueso (cambian la forma de la lengua).
Estos músculos empujan la comida mientras masticamos para que podamos tragarla, además nos permiten hablar. La lengua se combina con los labios, la mandíbula y las mejillas para articular los sonidos que salen de las cuerdas vocales.
Los músculos de la lengua
- Músculo palatogloso (extríseco): Eleva la parte posterior de la lengua.
- Músculo estilogloso (extrínseco): Mueve la lengua hacia arriba y también la recoge.
- Hueso hioides: Los músculos hiogloso y geniogloso están unidos por este hueso
- Músculos hiogloso (extrínseco): Sirve para bajar y para recoger la lengua.
- Músculo geniogloso (extrínseco): Nos permite hundir el centro de la lengua.
- Lengua
- Las papilas gustativas son pequeñas protuberancias que tenemos en la lengua.
Los músculos intrínsecos están en la lengua. Con la lengua distinguimos el gusto y podemos hablar.

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