La estructura del ADN fue develada en 1953, por dos jóvenes científicos, el estadounidense James D. Watson y por el británico Francis Crick.
Este descubrimiento tuvo increíbles repercusiones sobre el desarrollo de la genética en particular y de la biología en general; tanto, que se les hizo merecedores del Premio Nóbel de Medicina y Fisiología de 1952.

Watson y Crick propusieron un modelo de la arquitectura del ADN, el cual además explica cómo el ADN dirige los fenómenos hereditarios. Algunas características estructurales del ADN son las siguientes:
- Cada molécula de ADN está compuesta por muchísimas unidades moleculares llamadas nucleótidos.
- Cada nucléotido está formado a su vez por tres sustancias químicas: Un fosfato, un azúcar y una base nitrogenada.
- El azúcar que se encuentra en el ADN es llamada desoxirribosa. Las bases nitrogenadas que constituyen el ADN son: Adenina, Guanina, Citosina y Timina.
- La molécula del ADN está compuesta por dos largas cadenas de nucleótidos. Ambas cadenas forman una estructura en forma de escalera en espiral o de hélice. Los bordes de la escalera están formados por una secuencia alternada de azúcar, fosfato, azúcar, fosfato… Cada uno de los peldaños está formado por dos bases nitrogenadas.
- Los peldaños se construyen según el principio de la complementariedad. La adenina siempre se aparea con la timina (A-T) y la citosina, con la guacina (C-G). A es complementario con T y C es complementario con G.
El ADN es la molécula más grande de los seres vivos. En cada una de nuestras células se encuentra n 1,8 metros de ADN.
Partiendo de que nuestro cuerpo posee unos cien mil millones de células, es fácil calcular que al unir todas las fibras del ADN se formaría una cadena de 180 millones de kilómetros. Suficiente para unir el sol y la tierra.

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