El ojo es uno de las estructuras más complejos del cuerpo y la retina desempeña una labor vital. ¿Cómo vemos imágenes gracias a esta capa fotosensible?

La retina es un tipo de tejido especial sensible a la luz que se encuentra en el interior del ojo y que es tan parecido al tejido del cerebro y se considera parte del sistema nervioso central. Si pensamos en nuestros ojos como si fuera una cámara, la retina sería la película.
Pero la retina hace mucho más que enviar la imagen al cerebro, en realidad la comprime para que pueda viajar por el nervio óptico ya que los fotorreceptores de la retina pueden recoger más información de la que se puede enviar.
Aunque parece una sola capa, la retina se compone de diez capas de células nerviosas conectadas entre sí por sinapsis. Dentro de cada una de estas capas hay diferentes tipos de células: están los fotorreceptores, llamados bastones y conos, las células ganglionares fotosensibles, las células bipolares y otras células que ayudan a regular la entrada de luz, así como procesar y transmitir las imágenes.
Los bastones y conos tienen, cada uno, su propia función. Los bastones son más sensibles a la luz y son los responsables de la visión nocturna y la vista periférica; cada uno responde a un solo fotón o partícula de luz. Los conos, por otra parte, funcionan con la luz brillante y son los que se encargan de que veamos los colores, los pequeños detalles y los movimientos rápidos.
Hasta los años 90 se creía que la vista dependía sólo de los bastones y conos. Luego los investigadores descubrieron las células ganglionares fotosensibles, que ayudan a regular el tamaño de la pupila y el ciclo luz/oscuridad o el ritmo circadiano con el que funcionamos.
La luz llega a los bastones y conos pasando primero por capas transparentes de células nerviosas. Al llegar a los fotorreceptores la luz provoca cambios químicos en los bastones y conos. La información vuelve por las capas de células nerviosas, que procesan y codifican la imagen para luego mandarla, a través del nervio óptico, al cerebro.
Angulo muerto
Todos tenemos un ángulo muerto o escotoma, un lugar de la retina en el que no hay células fotorreceptoras que perciban la luz. Esta zona se conoce como disco óptico y es donde el nervio óptico pasa por la retina de camino al cerebro. Aunque este ángulo tiene un buen tamaño, no lo notamos porque está en un lugar distinto en cada ojo, por lo que uno de los ojos “llena” lo que el otro no ve.
Células amacrinas
Son responsables del 70% de la información que recogen los fotorreceptores y regulan a las células bipolares.

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